21 Oct Explicar un fallecimiento a un niño

Saber cómo explicar  un fallecimiento a un niño es una cuestión difícil, y por tanto es normal que como padres tengamos mil dudas sobre cómo poder comunicarles la pérdida de un ser querido, y cómo poder hacer un adecuado acompañamiento. El fallecimiento de un ser querido es un acontecimiento doloroso que todos hemos vivido o vamos a vivir. Si para los adultos es un tema de compleja compresión, para los niños puede llegar a ser tremendamente confuso.

 

Cómo explicar un fallecimiento a un niño: Adecuar nuestro lenguaje

 

Para poder explicar un fallecimiento a un niño es necesario adecuarse a la edad del menor. A continuación, comparto unos datos de carácter evolutivo que nos ayuda a hacernos una idea de cómo podemos abordar y explicar el fallecimiento a un niño, en función de la etapa en la que encuentre el pequeño:

Explicar un fallecimiento a un niño antes de los 5 años

 

Los menores con esta edad todavía no comprenden que la muerte es algo irreversible. Por ello, no te sorprendas si, a pesar de comunicárselo, sigue preguntando si esa persona (o animal) va a volver, o directamente lo da por hecho. Conforme vaya adquiriendo de forma natural la noción temporal necesaria, podremos ir trabajando y facilitando la comprensión de la irreversibilidad de la muerte. Por lo tanto, debemos tener en cuenta que explicar un fallecimiento a un niño de estas edades conllevará, tiempo después, preguntas por parte del niño al padre.

Explicar un fallecimiento a un niño entre los 5 – 8 años

 

Comienzan a entender la muerte como algo definitivo, pero no lo asocian como algo que les pueda suceder a ellos. Es importante no aislarlos de los procesos de duelo y de despedida, es recomendable hacerles partícipes, siempre prestándoles mucha atención. Por lo tanto, explicar un fallecimiento a un niño de entre estas edades será más sencillo, puesto que podrán tener un mayor entendimiento del suceso.

Explicar un fallecimiento a un niño a partir de los 9 años

 

Comprenden que la muerte no sólo es irreversible, sino que también es algo universal que nos afecta a todos. Es normal que aparezcan dudas, miedos, que tengan inquietudes y hagan preguntas incómodas a los adultos. Estas dudas no hay que esquivarlas, sino ser capaces de hablarlas con naturalidad. De otro modo, entramos en un juego de sobreprotección que hará que cuando el niño se convierta en adulto, se sienta emocionalmente vulnerable en algo que no podrá evitar, como es afrontar la muerte de personas importantes. Así pues, explicar un fallecimiento a un niño de esta edad conllevará dudas y preguntas de todo tipo, algunas nos podrán sorprender, pero debemos estar preparados para dar una respuesta desde la calma y la comprensión hacia el niño.

 

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Ainhoa Plata
Colaboradora de CAPIA

CAPIA – Centre d’Atenció Psicològica Infanto-juvenil i de l’Adult
C/ Caballero, 40 bajo 08014 Barcelona
Tel. 93 008 42 27
Móv. 688 93 81 82
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