Las cadenas de la dependencia emocional

La dependencia emocional es un término que está resonando alto últimamente. Los medios de comunicación, las redes sociales e incluso varias canciones la nombran. Pero, ¿sabemos realmente lo que es?

Ser dependiente emocional significa necesitar algo de la otra persona que no puedes aportarte tú mismo, ya sea porque no sabes cómo hacerlo o bien porque tienes miedo de ser tú quién lo haga.

La dependencia emocional se asocia a una pareja, pero es importante entender que se puede ser dependiente de un amigo o incluso de un familiar. La dependencia no entiende de género ni de rasgos, solo entiende de miedos e inseguridades.

Es una cadena que te ata a los demás y no te deja crecer.

¿Cómo identifico la dependencia emocional?

La dependencia emocional se identifica fácilmente si prestamos atención a un concepto concreto. Se trata de observar si nos estamos manteniendo al lado de una persona desde la necesidad de no perderla o desde el amor de querer compartir el tiempo con ella. La necesidad hacia los demás nos lleva a engancharnos en relaciones tóxicas.

Otro punto importante sería definir el estilo de relación, ya que puede desvelarnos aspectos claves para afirmar si es dependiente o no. Es dependiente cuando controlamos los movimientos del otro, nos sentimos dueños de sus pensamientos, empezamos a perder el interés por conocer y por hablar con otras personas y/o nos imaginamos las relaciones como una escalera, donde uno de los dos está arriba y el otro abajo.

Por último, sería imprescindible identificar y aceptar el miedo, o incluso el terror, a la soledad. Si tememos a la soledad, somos candidatos a sufrir dependencia emocional.

¿Cómo puedo romper con las cadenas?

El ingrediente principal e imprescindible para enfrentarse a la dependencia emocional, es cultivar una autoestima fuerte y sana. Tú mismo sabes apoyarte, tú mismo sabes inspirarte confianza y tú mismo sabes amarte.

Un aprendizaje que debemos poner en práctica es convertir la soledad en una compañera ocasional y no encasillarla en la imagen de un monstruo permanente. Es igual de valioso disfrutar de la compañía de los demás desde una posición de igualdad y comprensión, que disfrutar de los momentos con uno mismo desde el amor pleno y el respeto hacia ti.

Finalmente, añadir que vivir el presente sin juzgar nuestro propio pasado o el futuro que aún desconocemos, puede ayudarnos a reducir las propias inseguridades y a mantenernos centrados en nosotros mismos.

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Betlem Verdaguer
Colaboradora de CAPIA

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