Mediación para resolver conflictos: Uso del mediador

La mediación para resolver conflictos es un proceso de negociación mediante el cual las personas involucradas en un conflicto intentan resolverlo con la ayuda de un tercero imparcial e independiente llamado mediador/a. El mediador/a ayuda a encontrar soluciones para solventar sus divergencias, evitando acudir a la vía judicial para resolver el conflicto.

El mediador/a recoge inquietudes, traduce estados de ánimo, explica posiciones, gestiona y participa conjuntamente a encontrar una solución elaborada y satisfactoria para ambas. De esta manera se lleva a cabo la mediación para resolver conflictos, y se llega a una solución integral de un conflicto entre partes.

Como es obvio, no se obliga a nadie a mantenerse en el procedimiento de mediación ni a concluir un acuerdo. Hay la posibilidad de abandonar el proceso en cualquier momento.

 

¿Por qué hacer mediación para resolver conflictos?

 

Con la mediación para resolver conflictos, las partes disponen de herramientas ágiles y más económicas para llegar a un acuerdo. Por supuesto, la mediación para resolver conflictos es confidencial y voluntario. Favorece la comunicación, el diálogo, el consenso y ofrece soluciones personalizadas y adaptadas a las necesidades de todas las partes en el conflicto.

Con voluntad, comunicación plena, diálogo individual y social, consenso para la convivencia y sobre todo respeto, vamos a conseguir llegar a un acuerdo para ahora y para futuros conflictos que pueda surgir.

Concretamente en la mediación familiar, las ventajas son evitar los procesos de separación o divorcio, o en el caso de ser inevitable, hacer el proceso de divorcio o separación más suave tanto psicológicamente como emocionalmente, para ellos mismos y para los hijos/as. Así como también favorecer el bienestar de los hijos/as.

Es importante que ellos mismos, la propia pareja, decida sobre los términos de su separación y no sea un tercero, un juez o un abogado. Que las partes se comuniquen en un clima de colaboración y poder disminuir la tensión, evitando procedimientos judiciales. Además, y como hemos dicho antes, es más corto y más económico que el seguimiento en un juzgado.

La vía del diálogo en la mediación para resolver conflictos debe ser siempre la respuesta, sobretodo si hay repercusiones materiales o, aún más importantes, emocionales y miembros implicados indirectamente en las decisiones que se van a tomar. Porque al final, todos vamos a ganar en la medida de lo posible.

 

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Raquel Ceballos
Colaboradora de CAPIA

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